Entre banderas rojas y silencios patriarcales: la prensa obrera radical en Puerto Rico (1920–1921)
En 1920, en Bayamón, nació El Comunista, un semanario que fue mucho más que una publicación: un grito de rebelión en un país hundido en…
En 1920, en Bayamón, nació El Comunista, un semanario que fue mucho más que una publicación: un grito de rebelión en un país hundido en…
Juan Carlos Rivera Ramos contrasta el legado de Martin Luther King Jr. con la reelección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos. King, líder socialista afroestadounidense, luchó contra el racismo, la guerra y el capitalismo mediante la desobediencia civil no violenta, defendiendo la redistribución de la riqueza y la justicia social. Su trabajo dejó un impacto global como símbolo de esperanza para los oprimidos. Por otro lado, Trump representa una agenda neofascista basada en racismo, ultraliberalismo y negación del cambio climático, favoreciendo a la plutocracia y desmantelando la solidaridad.
La Alianza de País entre el PIP y el MVC ha despertado inquietudes y expectativas en Puerto Rico. Los que ansían un cambio político celebran la posibilidad de romper con el bipartidismo que han sostenido el PNP y el PPD. Mientras tanto, sectores conservadores atacan a la Alianza, señalando el supuesto peligro de un "comunismo" que nadie en la Alianza defiende. La campaña ha virado a una guerra de propaganda en la que el fantasma del comunismo, resucitado de los tiempos de la Guerra Fría, sirve de cortina para ocultar el verdadero debate.
El texto de José Lee Borges explora la compleja relación entre Taiwán y China continental desde la década de 1980 hasta la actualidad. Aunque comparten historia y cultura, son entidades políticas separadas con nombres oficiales distintos: República de China y República Popular de China. Después de la Guerra Civil China en 1949, el gobierno nacionalista se refugió en Taiwán, manteniendo el nombre de República de China. Mientras tanto, la República Popular de China se estableció en el continente. Este conflicto persiste hoy, con tensiones crecientes debido a la elección de un nuevo presidente en Taiwán y la postura agresiva de China. La posible invasión china a Taiwán amenaza con desencadenar una guerra que tendría implicaciones globales, dada la importancia de Taiwán en la industria electrónica. La incertidumbre política, económica y militar añade capas a esta intrincada situación.
El término "nueva derecha" germinó en los años setenta como estandarte de movimientos conservadores que tenían al mando figuras de la talla de Reagan y Thatcher. No obstante, a la vuelta de la esquina, se alza una variante más intrépida, bautizada con el sugerente nombre de "novísima derecha". Mientras en Puerto Rico aflora un debate sobre el declive del bipartidismo y la búsqueda de alternativas. Ahí es donde el Movimiento Victoria Ciudadana (MVC) se erige como una figura de discordia. Desde las filas de la novísima derecha se alza una acusación de tintes socialdemócratas contra el MVC. Aseguran que la isla ha sufrido bajo la égida de gobiernos socialdemócratas, endilgando al socialismo los males que aquejan a la tierra boricua. Este relato se apuntala con las teorías neoliberales que señalan con dedo acusador la intervención estatal y las regulaciones como responsables de los pesares económicos. Para dar forma a esta narrativa, se ha forjado un Super Comité de Acción Política que ondea la bandera del capitalismo. Su cometido: socavar la credibilidad de quienes abogan por políticas progresistas. En contraposición, se alza la voz de la resistencia. Se enfatiza que las regulaciones y las redes de protección social no equivalen al socialismo, sino que son muros necesarios para contener las embestidas del capitalismo salvaje. Se subraya, con rotundidad, la importancia de la democracia y la participación ciudadana en la forja de decisiones económicas. Aquí se asevera que la novísima derecha se mantiene en alerta ante el crecimiento de las fuerzas progresistas, orquestando campañas para desacreditarlas.
Ella representa la agenda de Bernie Sanders reencarnada en el cuerpo de una mujer boricua de El Bronx, superando así el conflicto entre Sanders y Hillary Clinton que dividió al partido en la campaña del 2016.
En distintos países la celebración dejó ver que, de formas diversas, las ideas socialistas cobran nuevo auge.
Usualmente desacreditada y vista como manipulación de las masas, Fidel Castro dio a la política una dimensión nacional-popular revolucionaria que coloca en primer plano la subjetividad colectiva.
A este horizonte lo llaman “socialismo democrático” (social democrático si se quiere). Esta posibilidad política no es poca cosa (no solo para los Estados Unidos, sino para el resto del planeta) en un mundo en que parece reinar sin alternativa el capitalismo neoliberal.
La influencia socialista puede reconstituir de modos nuevos los estados modernos y buscar soluciones políticas e inteligentes en las relaciones internacionales de mayor tensión.
Hace falta estudiar cuidadosamente el modelo económico del sudeste asiático para ver cuáles serían las posibilidades y consecuencias (ventajosas y desventajosas) de su aplicación en Puerto Rico.
Puede que yo sea una ilusa y aquí no hay con quien hacer otra cosa que gritar consignas. Entonces perdí. Si luchas puedes perder, si no luchas estás perdido. Eso no me acuerdo quien lo dijo.
"Por eso creo", explica Padura, "que desde una Cuba que por fin se lanza a realizar cambios en los conceptos y estructuras del sistema socialista es necesario escribir una novela sobre un crimen ocurrido hace 70 años...".