“Ciudadanías”, fondos federales y la Junta de Control Fiscal
Creo más apropiado que si los libre asociacionistas están realmente comprometidos con la descolonización empiecen por educar sobre los mitos y falacias de la ciudadanía…
Ha sido profesor de Ciencia Política por más de treinta años en el Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, de cuyo Departamento de Ciencia Política fue Director. Ha publicado libros o artículos en Puerto Rico, Colombia, España, México, Estados Unidos, Jamaica e Inglaterra. Sus publicaciones más recientes son Puerto Rico ante los retos del siglo XXI: cambio económico, cultural y político en los inicios del nuevo siglo (Ediciones Nueva Aurora, 2007) y La gobernanza democrática en Caguas: Una nueva forma de gobernar (EMS, editores, 2007, coautor con Leonardo Santana y Zoraida Santiago). Entre sus temas de interés están la relación entre la política y las administraciones públicas, la visión de los puertorriqueños sobre el estatus de Puerto Rico y las relaciones con Estados Unidos y las nuevas experiencias de democracia participativa.
Creo más apropiado que si los libre asociacionistas están realmente comprometidos con la descolonización empiecen por educar sobre los mitos y falacias de la ciudadanía…
[dc]E[/dc]l artículo reciente de Álex Betancourt en torno a la ciudadanía como identificador legalista promovido por el liberalismo político —en contraste con la concepción política y democrática de la ciudadanía—…
[dc]M[/dc]uy pocas personas reflexionan en Puerto Rico sobre lo que voy a plantear. Ni mucho menos derivan las conclusiones, o siquiera dudas y cuestionamientos, que dicha reflexión debiera provocar. No…
En esta segunda columna sobre el tema de la soberanía me propongo explicar por qué es importante atender en la educación sobre el concepto de la soberanía un elemento crucial de esa condición cultural colonial: la indefensión aprendida.
Como la mayor parte de los conceptos hoy, la soberanía asume cualidad líquida. Perdió la solidez de otros tiempos, en aras de la relativización de todo, cosa que es seña y signo del nuevo milenio.
[dc]S[/dc]i las cosas maduran como pintan Puerto Rico se encamina con todas las de la ley de la insustancialidad hacia las elecciones generales más inútiles de las décadas recientes. Y…
El problema principal que conlleva esa actitud pasiva de “no me inserto en la vida política”, “no comulgo con nada de eso”, pero “tampoco lo combato y dejo hacer”, es que se está tornando en algo crecientemente peligroso por la forma como contribuye a mantener la impunidad de nuestra clase política.
Esta iniciativa habrá de constituir una prueba más de que no todo es tóxico a una verdadera democracia en nuestro país y que frente al pesimismo otras personas y grupos estarán diciendo con su colaboración y participación: Sí, se puede.
El mal social de la prostitución radica, no en que la relación sexual sea o no pecaminosa, según la ética privada de las religiones, sino en que es una violación crasa de los derechos humanos fundamentales de las mujeres y de las demás víctimas.
Lo que más parece hacer falta entre los favorecedores de la libre asociación es trabajar una educación política concreta sobre las especificidades de la libre asociación con EE.UU. en el caso de Puerto Rico.
De esto trata este artículo: de intentar desbrozar las probabilidades reales de la sustitución del ELA territorial por un estatus de mayor dignidad y mayor beneficio práctico para Puerto Rico.
La propuesta estadista ha recibido indiferencia del Congreso estadounidense y las entrevistas con los puertorriqueños dicen que es la opción más rechazada por la mayoría de quienes no son estadistas
Es un mito que los puertorriqueños sean principalmente inamovibles en sus preferencias de estatus, que se adhieran a una sola preferencia por convicción, fanatismo o partidismo y no puedan ni quieran cambiarla.
No partimos de la premisa equivocada de que cada ciudadano tiene una preferencia única e inamovible en cuanto a qué opción de estatus político sería mejor para nuestro país
Por primera vez en nuestra historia de Pueblo, si labramos un consenso nacional, con partido o sin partido, con líderes o sin ellos, seríamos por fin los dueños oficiales de nuestro propio territorio nacional.
Si no queremos continuar por la vía de los autoengaños, de las ficciones y de las mitologías partidarias, se hace cada vez más pertinente enfocar los esfuerzos en cómo podemos lograr mejorar institucional y constitucionalmente nuestra democracia.
[dc]E[/dc]l diálogo sobre los partidos, incluso los intentos de organizar nuevos partidos, así como sobre opciones alternas para el trabajo político que no se basen en crear e inscribir nuevos…
Lo menos que necesita cualquier país son partidos políticos sin norte ni rumbo. Desgraciadamente esto es lo único que ofrece la “clase política” puertorriqueña y los que aspiran a “colarse” allí.
El único modo efectivo de contrarrestar las malas prácticas del gobierno es mediante sistemas adecuados de rendición de cuentas y una sociedad civil alerta que exija y fiscalice dichos procesos de rendición de cuentas.
Sin importar ni frío ni lluvia, los habitantes del barrio Gamonal protestaron con insistencia y perseverancia y lograron que su protesta tuviera repercusión nacional y atención de la prensa internacional.
Lo que ocurre en relación con la Ciencia Política y otras ciencias sociales —un nivel relativamente bajo de aplicación estratégica de los conocimientos científicos acumulados— sucede también demasiado a menudo en el mundo de la educación.