Ramón Emeterio Betances: proscrito en el siglo 19
A propósito de la efeméride del nacimiento de Ramón Emeterio Betances, rescatamos un texto del historiador Mario Cancel Sepúlveda.
(Hormigueros 1960) Fue especialista en estudios Puertorriqueños y Caribeños. Trabajó como Catedrático de Historia en el Recinto Universitario de Mayagüez, y fue Profesor y Consejero de Tesis en la Escuela Graduada de Creación Literaria de la Universidad del Sagrado Corazón y en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y El Caribe. Publicó libros de historia, biografía, crítica literaria en torno a textos modernos y contemporáneos, y literatura creativa en los géneros de poesía y narrativa corta.
A propósito de la efeméride del nacimiento de Ramón Emeterio Betances, rescatamos un texto del historiador Mario Cancel Sepúlveda.
Parece ser un momento apropiado para tomar decisiones. San Juan y el Estatus siguen siendo los asuntos más dramáticos en este escenario.
La cuestión del estatus como eje de la política criolla no resuelve los asuntos del país, pero los partidos emergentes que no representan una alternativa de estatus no tienen posibilidades ante los demás.
El drama del estatus en su versión 2012 es la simplificación de un problema. A veces me veo tentado a aceptar el argumento de que se trata de una nube de humo para desplazar la discusión importante.
El estatus político se encuentra en un “punto muerto”. Se trata de una premisa que choca con la actitud vociferante de ciertos sectores a la derecha y a la izquierda del espectro político local.
El autor discute la relación de Albizu Campos y el nacionalismo con los obreros, las mujeres y los universitarios. Una reflexión que promoverá otras, sin duda alguna.
Aquel debate dejó al 1930 la posibilidad de un "aurea mediocritas" innovador que evadía los extremos del estadoísmo y el independentismo. ¿Cómo justificó el Unionismo la huída al punto medio?
Rosario y su generación representan una línea invisible de continuidad dentro de una narrativa alternativa que tuvo en de Diego y Belaval dos voces silenciadas por el canon. En mi memoria es algo así como una Patricia Hearst criolla.
El 1917, la Gran Guerra y la ciudadanía americana, forzaron la revisión del lenguaje político en Puerto Rico. Concesión o imposición, la ciudadanía movilizó la opinión política en una diversidad de direcciones.
Contrario a lo que se acostumbra pensar, la defensa de lo “puertorriqueño” es un asunto que hay que abrir más allá de los estrechos márgenes del independentismo.
La narración de la novela inicia con un curioso proceso judicial contra Puerto Rico que permite al autor aclarar la tesis del texto. La Nación es acusada del delito de “incapacidad para regir sus propios asuntos”.
La lógica de la década del 1910 muestra una organicidad sorprendente. Un sector de la intelectualidad reconoció que las posibilidades de concretar el sueño hegeliano y liberal por medio del estadoísmo era irreal.
La riqueza ideológica del Separatismo ha sido obscurecida por la insistencia a vincularlo con el Independentismo y el Nacionalismo, tal y como maduraron en la segunda parte del siglo 19.
El hecho de que la Nación sea una Construcción Ideológica ¿justifica el tabú de su estudio? La convicción de que la Historia es un Relato Imaginario ¿la inutiliza y la transforma en una peste negra?