«Deseo salvaje»
Lalo fue condenado a tocar con la versión renovada del Big Band en los tiempos más difíciles para la salsa. Tiempos de salsa romántica tan…
Lalo fue condenado a tocar con la versión renovada del Big Band en los tiempos más difíciles para la salsa. Tiempos de salsa romántica tan…
Admito que partiendo del orden social presente, no hay muchas alternativas a castigar a quienes se desvían, incluso cuando la historia demuestra que el castigo no funciona para controlar la criminalidad.
Es como si Raydel Araoz nos dijera: si la catástrofe deshace todo lo estable, ¿por qué habríamos de remendarla? Es muy probable que la experiencia del desastre sea inseparable de la pregunta sobre cómo narrar la catástrofe.
Horrofílmico es una antología ambiciosa —sobre todo por la amplitud del área bajo estudio— que contribuye ricamente al creciente campo de los estudios del cine latinoamericano.
Transformemos el Proyecto 237 en otra cosa. Saquemos de sus relaciones, argumentos y propuestas, la semilla. Hacer nada no es una opción. La universidad está lejos de ser perfecta, pero vamos a acercarla a lo que siempre soñamos.
Que el gobierno quiera que paguemos nosotros (los que no somos banqueros ni bonistas), la quiebra que causaron los banqueros, es una movida antidemocrática. Los bancos deben asumir la pérdida y no el gobierno.
Insistir en que Fortuño y AGP son idénticos no lleva a ningún sitio. No podemos prescindir de una oposición coherente y no hallaremos coherencia en la repetición de eslóganes vacíos.
El 3 de noviembre de 1970 Salvador Allende fue juramentado presidente de su país. Su programa de gobierno se resumía en cuarenta sencillas propuestas que nos hace bien volver a mirar, aunque sea de reojo.
No digo que el pueblo sea ingenuo, tampoco sabio, pero sí digo que está tan agobiado y cansado de su orfandad política que prefiere la pasividad del espectador antes que expresar la más importante queja que un público pueda articular.
Había que convencer a todos de que lo único que hay que hacer en la vida es tratar a los demás como quieres que te traten a ti. Esa es la regla de oro.
La cita era para las 8:00pm y el studio de Sofía Gallisá en Fort Green, Brooklyn empezó a llenarse de amigos puertorriqueños. Éramos cerca de diez.
Escribir es siempre de alguna manera emigrar, largarse como si fuera otra manera de volver, aunque sea con las palabras y gracias a ellas: otra pasión del territorio.
Evidentemente, las feministas, esas “mujeres inmorales”, han hecho algo muy malo: quebraron el sistema y “amenazan” con hacer la paz con justicia.
Ya en 1974 César Andreu Iglesias afirmaba: "Si fuéramos a escribir la historia de Puerto Rico en el Siglo XX la podríamos dividir en A.A. y D.A. Es decir, Antes del automóvil y Después del automóvil."
Sí, Antonia tuvo que morir para convertirse en metáfora, en símbolo. De la Antonia viva, la Antonia previa al hermoso cadáver que homenajeamos cada año, no sé nada.
Las cámaras no pudieron ocultar el desborde de congoja, de tristeza y consternación que había en los testimonios de la gente que acudió al velorio; de sus expresiones emanaba otra visión, radicalmente distinta, de Hugo Chávez.
Sigue habiendo una ambivalencia en el discurso norteamericano que resulta en mensajes contradictorios. A los latinos nos hacen a la misma vez como normalizados y como una amenaza.
Nuestra búsqueda de una metáfora madre delataba, tal vez, la vivencia ingenua de un deseo apreciable: transformar un hábitat enajenado, “gris y opaco” en territorio “digno” de ser narrado.