La ilusión, en el sentido del engaño, pero también el de aspirar, es parte de la mezcla de nostalgia y cinema verité que nos presenta esta serie de Netflix. Nombres de actores y personajes reales están combinados con los de gente ficticia para entrarnos en las recámaras del poder.
La rebelión de Nat Turner hay que mirarla en su contexto histórico y bajo la luz de sus antecedentes. Emergió de la acumulación del odio y el abuso. Eso lo representa magistralmente este filme promedio que apela a las audiencias.
Esta estupenda serie narra en ocho capítulos la historia de narcotraficantes y el trasiego de droga (cocaína) como un negocio cuasi legítimo que no difiere mucho de los negocios internacionales de la globalización.
Los nueve capítulos de la novela homónima de Phillip Roth (2004), han sido convertidos en 6 episodios de una hora y el guion sigue bastante de cerca la novela cuyos ribetes distópicos son hoy proféticos.
Una vez terminada la guerra y el soviet querer convertirse en un imperio que compitiera con el británico y el norteamericano, la propaganda que Hollywood había producido para alentar la relación militar durante la guerra no solo era innecesaria, sino peligrosa.
Pocas películas la sobrepasan en permitirle al espectador la soltura de especular sobre lo que vemos y cómo se explica. Después de 58 años parecen una predicción de lo que estamos sufriendo con COVID-19.
Dos filmes importantes de los años 60 que son fundamentales para entender lo que ha sucedido en el cinema desde entonces y las influencias que han ejercido en la obra de otros directores.
La serie (tiene hasta ahora dos temporadas; 16 episodios). Como en todos los proyectos ingleses, las actuaciones son de gran calidad y precisión. Sobresale como un sol la de Anna Friel en el papel principal.
El accidente feliz es una producción documental bien lograda de Paloma Suau, en donde captura con gracia las cualidades artísticas y personales de Antonio Martorell, su teatralidad inocultable, y la hondura de su visión existencial desde la marginalidad caribeña.
Como si fuera un guión de la película más taquillera, en un solo día, la cantidad de mala o pobre información de lo que está ocurriendo o ha de ocurrir con el coronavirus es avasalladora.
Autumn de Wilde hace su debut directoral con este filme hermoso, promedio pero, en muchas partes, divertido. Junto al camarógrafo Christopher Blauvelt, la cineasta recrea los destalles de la vida de esa clase ociosa con una precisión y una belleza que asombra.
Lo que es sensacional de esta nueva versión es que su director ha construido el filme parado en los hombros de los grandes creadores de suspenso, como Welles, Hitchcock, De Palma y Christopher Nolan.
Al momento, no hay nada más original en cartelera. Este filme resulta ser una especie de thriller sutil sobre el acoso sexual. El guión es un cruce entre Hitchcock y Jane Austen. Además, la actuación de Julia Garner hace que el año comience muy bien, sin duda.
Este estupendo documental nos familiariza con la vida del incontenible Martorell. Vayan a ver esta contribución especial y tierna de Paloma Suau, sobre la trayectoria de uno de nuestros artistas más especiales.
Este filme es promedio, pero hay que verlo porque enfoca la situación denigrante de la gente de color, particularmente en los estados sureños. En este caso, en Alabama.
El truco del film es estupendo porque sugiere que los hampones le temen más a la mala publicidad que pueda dar una película sobre ellos que a la policía y la ley, después de todo, a esos los pueden comprar.
La dirección, el guión, la música de Arturo Sandoval, que se acopla a la trama con sensibilidad y atino, y las actuaciones se juntan para que el filme sea eficiente y divertido. Y, sutilmente, manipulativo.
La Dupont, conglomerado industrial que ha existido desde 1802, está situada en ese condado que yace a orillas del río Ohio y el Kanawha. La compañía es uno de los personajes en este buen thriller que destapa sus maniobras deleznables.
El miedo, como debe de ser el de los dos soldados, sale de la pantalla a perturbarnos. A cada vuelta del laberinto que resultan ser las trincheras, algo siniestro y letal espera. También siguen apareciendo cosas hermosas: cerezos cuyas flores blancas parecen nieve que crece de sus ramas.
Además del estupendo grupo de actores que los Safdie han juntado y del guión brillante que, como he dicho, tiene como ancestro Death of a Salesman, la película le pertenece a Adam Sandler: es la actuación de su vida.