Hasta ahora en el año hay tres actuaciones de primera: Michael Keaton (Birdman), Jake Gyllenhaal (Nightcrawler) y Robert Downey, Jr. en esta. Vale la pena verlo, para que no les cuenten.
Jake Gyllenhaal es Louis Bloom, un joven de poca educación, mucha labia y de ambición desmesurada, que merodea por las noches de Los Ángeles como la sabandija del título.
Protagonizada por Michael Keaton y dirigida por Alejandro González Iñárritu. Una de las mejores actuaciones del año, en una de las mejores y más originales películas del año.
Fury es una película que hay que ver y que se añadirá a la lista de grandes películas de la segunda guerra. Es excitante y tiene actuaciones excelentes.
Curiosamente, este filme que intenta ser uno de misterio nos abre los ojos a las tramas extrañas que se fraguan tras las noticas y tras las mentiras de los poderosos.
Para ser una película de gánsteres hay pocos tiros, porque la mayoría de los golpes son emocionales y están protegidos por las verdades que ocultan los personajes tras las máscaras.
La trama del filme tiene las curvas y retrocesos que mantienen nuestra atención adherida a la pantalla. Hay personajes fascinantes y extraños, crueles y misteriosos.
Esta película cubre un aspecto de la II Guerra Mundial que no es muy conocida: la relación entre Alemania y Hungría, y la participación de ese país en el Holocausto.
Todos los actores hacen sus papeles creíbles y ninguno recurre al mal que a veces afecta a nuestros actores: hablar como si fueran de otro país. Son de este y hablan como hablamos, sin adornos ni tonterías.
El triunfo de la película después que debutó en 1939 fue tal que se proyectó durante los bombardeos nazis de Londres y estuvo en cartelera allí por cuatro años.
La cinta es graciosa y vale la pena verla para saber un poco más sobre la vida de un gran artista. No se levanten hasta que terminen de ver a Cantinflas hacerle al Bolero de Ravel lo que a veces se le debe hacer.
Richard Linklater ha escrito y filmado una especie de docudrama que traza la vida de un niño de seis años hasta que llega a la edad de graduarse de escuela superior.
Si van a ver este filme con el estómago vacío saldrán corriendo a buscar algo. Si van comidos, las consecuencias pueden ser abrumadoras en la próxima comida. Están avisados. No se la pierdan.
Tate Taylor, el director de la estupenda The Help, con la impresionante edición fílmica de Michael McCuske nos mantiene atentos no solo a la música sino a la vida de ese tipo genial que fue James Brown.
Este filme es una sorpresa tras otra de cómo se puede plagiar un par de docenas de películas anteriores y hacer que todo parezca nuevo e impresionante.
La película nos atrapa completamente y establece una tensión que es esencial en lo que básicamente es un entretenimiento con profundos comentarios políticos.
De la seductora animalidad de Brando nadie se escapa. El magnetismo personal que une a sus interpretaciones no lo ha tenido hasta ahora ningún otro actor en el cine.
El director Jonathan Teplitzky ha tomado como tema un guión basado en la biografía de Eric Lomax (Colin Firth), un soldado británico que fue torturado intensamente por los japoneses.