Cirujana – Nombre de pila
porque era pelirroja y cirujana / discreta en las heridas y suturas / usaba el bisturí para tallar en hueso / lo que sería legible…
porque era pelirroja y cirujana / discreta en las heridas y suturas / usaba el bisturí para tallar en hueso / lo que sería legible…
solo la noche; solo están maduras / las piedras, en su séquito de arenas. / El cascabel se aduerme, cuando apenas / su agobio tamborean herraduras
caer abismos deshidratados / negra vigilia sendero sin ojos / el tiempo peregrina en mi espalda / sangre venas fragmentada silencio / minuto a minuto se extinguen las pisadas
Asomado / veo comer a mis amigos / los frutos de sus esperas de balcón / apartando entre sonrisas las espinas. // Supongo, igual, me han visto.
Un trago de luz te deja ver / cosas que te oscurecen, / las copas te ahogan, / como golpes de nieve / te dejan yerto, / cuelgan cerrojos del espíritu.
Dolor del color de la raíz país / color del dolor del país raíz / Futuro furibundo resultado / de los dados / de la mano que gozó por nosotros / cuando el previo embrión / no supo lo que decían los números del fuego
Dejé mi recado en el lomo de un árbol. / Los árboles no tienen lomo, / pero en materia de palabras “lomo” / es tan curiosa como “heno” / y hubiese sido ridículo escribir / “dejé mi recado en el heno de un árbol”.
Estoy cansado de pensar las cosas, / arrojar piedras desesperadas / que no trascienden / el arco de la gravedad, / lanzar relojes al fuego / para verlos morir dando la hora...
Agarré el lápiz con fragilidad en todas partes, / cambié la dirección del remitente / a “intermitencias” / y lo abandoné a su suerte junto a tu puerta.
Soy un sepulturero / Trabajo una lápida digna / para toneladas de páginas / Otro algún día vivirá en la necrópolis / Otro leerá fechas nombres / familias amigos generaciones
Por crear ese país del recuerdo / nos fuimos del país. / Desocupamos la casa / y llevamos trazos y trizas / de una imagen en llamas.
en algunos días de lluvia / me provocan un dolor en los huesos / como el frío a los enfermos / muchas veces las / vi en varias mujeres / y quise volver
“¿Acaso te lo quitabas para saludar?” / “Lo dibujé en mi mano para que no se me olvidara.” / “Yo olvidé el camino de vuelta.” / “Yo me aprendí un avestruz para ti.”
Ojalá me toque una ventana / del edificio de una modesta avenida / donde pueda conspirar / contra el invierno, trasnocharme / poetizando incertidumbres / y amando a quienes dan / el pan que no les sobra.
Quedo aquí / porque el tiempo muerto requiere estudio y testimonio / bondad / No hay lección / Entonces surgen las palabras incondicionales y desnudas
Dejé el espacio para el texto en blanco— / su apreciación de mi trabajo poético / es que “es una herida de mi tiempo”, / aunque no sé si escuché bien.
Arriba me esperaban las cumbres borrascosas, / una plenitud de recámara, puertas idénticas, / la asfixiante confusión de los números contiguos.