If Beale Street Could Talk: el abuso del prejuicio
Franca, dulce a veces, siempre realista, la película añade a la filmografía que muestra que la decimotercera enmienda de la Constitución de los EE.UU., aún…
Nació en Yauco, Puerto Rico. Fue crítico de cine de Caribbean Business, El Reportero, y El Mundo en San Juan de 1978 a 1989, Sus poemas y ensayos han aparecido en Yunque, Revista de la Universidad de Puerto Rico, Caribán, Mairena, Pharos, Linden Lane, Resonancias, la Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña, y Hotel Abismo Primer premio de poesía José Gautier Benítez de la Facultad de Estudios Generales en 1955; primera mención de poesía en el Festival de Navidad del Ateneo de Puerto Rico en 1956 y 1982. Autor de los poemarios La Voz Sostenida (Mairena), 1984; Palm Beach Blues (Editorial Cultural), 1985; Por Amor al Arte (Playor),1989; y Hotel María, 1999, finalista del Premio Gastón Baquero (Verbum, Madrid); Novela de Mediodía, 2003 (Editorial Cultural/ Verbum). Es autor de las novelas, Isla Verde o el Chevy Azul (Verbum) 1999; El Vuelo del Dragón (Terranova) 2012; Del color de la muerte (Publicaciones Gaviota) 2014; Solo la muerte tiene permanencia (Verbum) 2014. Es Premio Nacional de Novela 2013 del Instituto de Cultura Puertorriqueña por El imperialista ausente (2014).
Franca, dulce a veces, siempre realista, la película añade a la filmografía que muestra que la decimotercera enmienda de la Constitución de los EE.UU., aún…
Esta es sin duda una de las mejores películas del año y los amantes del cine no deben dejar que pase desapercibida. Les sugiero que la vean antes de que vaya a morir de injustificada indiferencia.
Además de la mucha información que suple el documental, nos deja con un epílogo triste de desahucios, abandono, falta de hogar y recursos, y gente marginada y olvidada por la vida, la sociedad y el gobierno. Todos deben ver este filme que narra con brillantez una parte triste y condenable de nuestra historia.
La película funciona mejor como una especie de semidocumental con buenas actuaciones que como la comedia dramática que pretende ser. A veces la película es tan informativa que el espectador puede perderse.
Este filme simpático, divertido e inspirador revela a lo que tuvo que enfrentarse Ruth Bader Ginsburg (Felicity Jones) cuando era joven.
Es una pena que las muchas veces que cambiamos de lo que ocurre en Escocia a lo que está sucediendo en Inglaterra el filme pierde su centro y su fuerza. Las mejores partes del filme, sin embrago, redimen la cinta.
Lo que impresiona es que Eastwood sostiene la cinta con su actuación como “la mula” más encantadora en la historia del cartel de Sinaloa. Hasta los sicarios caen en su red de simpatía.
[dropcap]H[/dropcap]ay veces que las buenas intenciones de llevar la Historia a la pantalla se pierden en trivialidades. Los guionistas de este filme, Deborah Davis y Tony McNamara, han tomado una…
¿Quién era el monstruo religioso? Moctezuma que mataba a nombre de Quetzalcóatl o Cortés que mató a nombre de Carlos V, quien de muchas formas respondía al Papa, representante del dios cristiano en la tierra? ¿O era todo “político”?
La cinta es una interpretación aguda de lo que mueve al artista hacia su arte, y sobre algunos de los factores incontrolables que ejercen fuerza sobre la originalidad de su obra.
Basada en un artículo escrito por Marie Brenner en Vanity Fair, lo mejor del filme, además de la actuación de Pike, es el guion de Arash Amel y la dirección de Matthew Heineman.
Vayan a ver la película y comparen qué se pensaba hace 20 años del comportamiento público (no me refiero solo a asuntos sexuales), y de la relación con los rusos, de un candidato a ser presidente de la nación más poderosa del mundo.
El triunfo, pues, no es solo de las actuaciones y el guión, sino del director, que ha encontrado la forma de añadirle una buena capa de arte a un género que conocemos demasiado bien.
Si el tiempo ha ajado su rostro, también ha demostrado que Redford era más que una cara bonita. Ha sido un artista consistente, dedicado a su arte y auspiciador de talentos jóvenes y prometedores.
Me parece que es una advertencia a que el buen cine, el que nos hace pensar como lo hace este, está condenado a que no se vea. O a pequeñas salas de “cines de arte”, donde se verá poco. Hasta en eso fue clarividente Welles.
Muchos tal vez no conozcan a Colette como escritora, pero se le considera como la más grande escritora francesa de todos los tiempos.
A través del filme hay una pregunta existencial, ¿quién es el artista? ¿Es el que está en el escenario, o el que una vez alejado de ese ambiente tiene que darse cuenta de que no está rodeado de fanáticos, y que la fama es pasajera?
Esta película fenómena le rinde tributo a los que laboraron incansablemente en hacer realidad lo que una vez fue un sueño o ficción.
En el superlativo documental de Sonia Fritz, “Después de María: las dos orillas”, las voces de los afectados se escuchan y nos acercan más a lo que nos rodea.
La TV es ahora el lugar donde podemos continuar la evolución del detective y la concepción más inmediata de sus actividades de hoy día.