Carta Abierta al Rector de la UPR
Petición a Luis Ferrao a que se asuma como líder de esta comunidad, y dirija sus esfuerzos no a la implantación anual de recortes, sino…
Petición a Luis Ferrao a que se asuma como líder de esta comunidad, y dirija sus esfuerzos no a la implantación anual de recortes, sino…
Las violentas transformaciones que ha sufrido el medioambiente desde la implantación del trabajo industrial han reorganizado nuestra relación de intervención laboral con la naturaleza.
Un “diario de campo” en tiempos de la pandemia de COVID-19 desde la ciudad de Nueva York, siempre con un ojo puesto en Puerto Rico.
El modo capitalista no sólo propicia respuestas inefectivas a la epidemia, sino que también contribuyó a la producción de las condiciones que hoy favorecen la evolución y movilidad del coronavirus, así como la difusión del COVID-19.
Las experiencias de la modernidad se muestran cada vez más incapaces de ofrecer respuestas porque subestimaron todo el desconocimiento que la naturaleza misma puede entrañar.
La pandemia pudiera ser un evento “neoliberal” más. Sin embargo, ha sido la respuesta a la virulencia la que pone en entredicho la continuidad del neoliberalismo, porque el Estado ha tenido que renunciar a su rol habitual para asumir una regencia activa en la sociedad.
El llamado a la solidaridad aparenta ser parte del sentido común pero la falta de una definición universal se complica en el contexto de una pandemia. Cómo usamos el término solidaridad y a qué nos referimos cuando hacemos un llamado a ser solidarixs.
Por nuestra condición de recesión económica y de recursos limitados, y por los errores gubernamentales locales, la situación italiana y su manejo ante la pandemia es importante para un examen detenido de los fallos.
Segunda Parte Colonialidad de la diáspora: pensar en colonialismo en tres dimensiones [dc]E[/dc]l otro aspecto que me interesa destacar* es precisamente el rol del colonialismo en todo el tema de…
[dc]“D[/dc]esde cualquier ángulo que se mire, el presente no tiene salida.” Esta oración que abre el libro La insurrección que viene (2007) de Comité Invisible[1] resume muy bien el sentido…
Los días pasan, resultan indistinguibles en este encierro. Vuelvo a hablar con mis hijos, acortamos las distancias a través de la pantalla de la computadora. Siempre estoy disponible. Cada uno, atrincherado en el lugar donde lo encontró la cuarentena.
Un análisis matemático que no concuerda con las proyecciones de muerte publicadas por el Centro de Periodismo Investigativo en un artículo relacionado al COVID-19.
Juan Antonio Corretjer Montes representó en nuestra historia una forma distinta de interpretar la problemática del país que maduró en los momentos de choque entre la modernidad en crisis y sus fantasmas del pasado.
Y si el film niega respuestas contundentes, es porque ya tiene la solera de un clásico, definido por los grandes como "una obra que nunca termina de decir lo que tiene que decir".
La construcción de un imaginario afropuertorriqueño es una tarea plagada de estimulantes obstáculos. Jack Délano y Daniel Lind Ramos son dos artistas cuyas obras inciden en la pregunta de quiénes somos y hacia dónde vamos.
En el reordenamiento Mundial impuesto por el virus, gran parte de lo real ha retornado y ha hecho trizas al circo de Trump, pero no las supuraciones de sus caos.
Cuando volvamos de esta pausa y nos habituemos de nuevo, poco a poco, a movernos con libertad por nuestras calles, sabremos mejor la necesidad de hacer nacer un mundo organizado más amablemente, más solidario y ágil, y más presto a detenerse, reunirse y reorientarse en pos de todos cuando toque separarnos de nuevo.
Además de enfrentar el contagio, debemos prepararnos para que las desigualdades y sus secuelas, pasen una vez más desapercibidas o evadidas. Que dejemos intactos los regímenes de poder y desigualdad.
No es que sea el fin del mundo, pero el mundo que conocimos ha cambiado irreversiblemente. El distanciamiento social ha resultado en el acercamiento humano por medios virtuales y presenciales.
Esta normalidad forzada es irreal como los juegos infantiles de terror, un evento silencioso, invisible, un monstruo en asecho gradual esperando un mal paso de la víctima; un suprimir lo social para preservar la sociedad.
No basta con adjudicar culpabilidad penal a quien cometió un crimen por razones tránsfobas u homófobas. Un crimen como este es una oportunidad de apertura, escucha y disposición para entendernos como (co)responsables del mismo.