Palabras Prestadas

Encamado y agónico, Arturo Martínez se lamenta de que no va a entrar al cielo como un santo. Se pregunta qué puede hacer antes de morir para irse dejando una contribución importante. Un cuento de Flannery O’Connor le inspira a tomar sus palabras prestadas para escribir uno que será su premio de consolación por no haber hecho lo que se requería para ser canonizado.




















