¿Militarización en estados demócratas? Una alerta democrática

En los bastiones demócratas de Estados Unidos —California, Nueva York, Illinois, Oregón y Washington D.C.— la democracia se disfraza de seguridad mientras la milicia avanza sobre las calles. Lo que se presentó como reacción a disturbios o amenazas terminó en un despliegue desproporcionado: tropas, unidades especiales bajo mando federal, cámaras y algoritmos de vigilancia que convierten a la ciudadanía en sospechosa permanente. Académicos, juristas y organizaciones civiles, incluida la ACLU, denuncian la deriva autoritaria: bajo la excusa del orden público, se inocula la represión política. La Guardia Nacional, otrora reservada a desastres y crisis sanitarias, se federaliza sin consentimiento estatal, vulnerando la soberanía local. El resultado: un conflicto de competencias que desnuda la fragilidad democrática y expone cómo incluso en territorios progresistas la mano dura termina imponiéndose sobre la libertad.

La pena capital uno de esos matices oscuros del “American way of life”

La inclinación por avanzar intereses y resolver problemas violentamente hace persistente la pena capital en territorio estadounidense. Esto contradice la defensa del derecho a la vida desplegada en su declaración de independencia. A pesar del fracaso del castigo en reducir la criminalidad, el gobierno federal ha tratado infructuosamente de aplicarlo en Puerto Rico, donde está prohibido constitucionalmente. Los puertorriqueños hemos consistentemente enaltecido la vida, acción que con equidad social y económica fundamenta una sociedad pacífica y segura.