A los amigos betancianos
Desde París, Paul Estrade convierte su saludo en una lección moral sobre Betances: no el busto quieto del prócer, sino el hombre entero, atravesado por…
Desde París, Paul Estrade convierte su saludo en una lección moral sobre Betances: no el busto quieto del prócer, sino el hombre entero, atravesado por…
La historia eléctrica de Puerto Rico no comienza con un apagón, aunque todo en ella parezca ir derechito hacia un agujero negro. Arranca en marzo de 1893, cuando José Ramón Figueroa y Rivera encendió en Villalba la primera bombilla; meses después, San Juan brilló para impresionar sin meninas a una infanta de paso, mientras el resto de la isla seguía a oscuras. Tras 1898, el capital azucarero acaparó la luz y la fuerza, vendiendo excedentes al gobierno como si fueran favores. La Gran Depresión (1929) rompió el espejismo y empujó al Estado a tomar el timón. En 1941 llegó Rexford Tugwell, cerebro del New Deal, con la AFF: irrigó campos, llevó electricidad y aseguró agua y energía como bienes públicos.
Estados Unidos, con Trump como pistolero en jefe, vuelve a cocinar la vieja receta del imperialismo: amenazas, cañonazos y la excusa de la seguridad nacional. Quiere el Canal de Panamá, Groenlandia y hasta la Franja de Gaza, como si el mundo entero fuera un tablero de Monopoly a su disposición. Nada nuevo bajo el sol. Desde 1898, Washington ha jugado al sheriff global, repartiendo golpes de estado, invasiones y tratados amañados para garantizar su dominio. Pero esta vez las cosas no son tan fáciles. A Europa y sus aliados ya no le pueden meter todas las cabras , y el mapa global se resquebraja con tensiones que recuerdan los tiempos previos a las grandes guerras. La partida sigue, pero las reglas están cambiando.
El 8 y 9 de febrero de 2025, Casa Pueblo en Adjuntas acogerá el primer Junte sobre Cine Comunitario, un espacio para que cineastas, activistas y académicos fortalezcan el cine como herramienta de resistencia cultural en Puerto Rico. Organizado por el proyecto “Ecologías (des)coloniales” y Casa Pueblo, el encuentro se centrará en el cine como medio para preservar y divulgar historias locales ante las políticas que buscan borrar la identidad boricua. Habrá proyecciones, conversatorios y actividades colectivas, todo en una atmósfera de co-creación y reflexión comunitaria.
Para aquellos que quisieran enterarse de las causas del conflicto palestino y del sionismo colonial israelí, se encuentra este libro : 100 Years of War on Palestine un siglo de despojo y resistencia, escrito por Rashid Khalidi, narra la historia y los calvarios iniciados por el apoyo al sionismo de parte del imperialismo británico de los siglos XIX y XX. La narración de la barbaridad comienza desde la Declaración Balfour hasta hoy, y expone cómo el colonialismo de asentamiento ha marcado la historia palestina. La Nakba no es solo una tragedia: es un acto continuo de desarraigo -del que nos cuenta hasta el mimísimo Sun Tze, en el Arte de la Guerra, debía evitarse- enfrentado con la resistencia natural que provoca. Khalidi, entrelazando relatos familiares con rigor histórico, desmantela mitos y exige justicia. Su obra es más que historia; es un grito por la dignidad y el derecho a existir de un pueblo indomable.
Sherwood expone la complejidad de la estadidad para Puerto Rico, desafiando la asimilación cultural y política. Advierte que la estadidad tradicional podría erosionar la identidad nacional. Critica el enfoque del PNP, ocultando la nacionalidad puertorriqueña para complacer a EE. UU. Destaca la propuesta de Ocasio Cortés, abogando por una estadidad criolla, y las limitaciones del federalismo estadounidense. Sugiere que solo una crisis podría catalizar la descolonización, enfatizando la necesidad de un frente unido. Plantea la libre asociación y una estadidad puertorriqueña como alternativas, subrayando la necesidad de descolonizar mediante un cambio cultural y la presión internacional.
En esta primera parte del ensayo, Tim Sherwood explora el significado de descolonizar a Puerto Rico, enfocándose en la necesidad de poner la isla en control de su propio destino y preservar su identidad cultural. Examina dos alternativas, la "verdadera autonomía" y la "estadidad puertorriqueña", que podrían descolonizar sin separarse de EE. UU. Destaca la importancia de respetar la voluntad del pueblo y aborda la historia del ELA desde las perspectivas de Fernós y Muñoz. Propone una renovación del ideal de autonomía para avanzar hacia una relación más madura con EE. UU.
El impulso de la República catalana pasa también por afrontar la cuestión del poder del Estado español en Catalunya, expresado en el ejército, la policía y el monopolio en la recaudación de los principales impuestos.
¿Estamos listos para tomar una ruta diferente a la que nos ha conducido hasta la crítica situación en que se encuentra el país? El autor lanza cuatro propuestas... ¡para empezar!
Por primera vez en nuestra historia de Pueblo, si labramos un consenso nacional, con partido o sin partido, con líderes o sin ellos, seríamos por fin los dueños oficiales de nuestro propio territorio nacional.
La alternativa es salirnos de la camisa de fuerza federal, de las amarras del coloniaje y ejercer los poderes soberanos que por derecho natural nos corresponden.
La soberanía del pueblo puertorriqueño es imprescindible para proteger nuestra economía y a la par decidir los derroteros políticos futuros.
Una tercera vía, entre la independencia y la continuidad de la relación actual con el estado español, ha ido ganando terreno entre catalanes.
Basta con que los más de 400,000 puertorriqueños que anhelan y favorecen esa solución política soberana vayan despejando mitos, miedos y confusiones potenciales –y todo tipo de fantasmas– que se le habrán de venir encima.
La existencia de 78 municipios en el territorio puertorriqueño aumenta los gastos públicos y dificulta la planificación. El número de municipios se debe reducir a la mitad y se deben establecer regiones.
El país tiene que ser repensado y superado dentro de otros límites económicos, políticos, científicos, tecnológicos, en fin, con coordenadas de libertad.
Un repaso el cuadrilátero político que va conformándose en la víspera del evento electoral de noviembre próximo muestra que yacen inalterados muchos de los viejos problemas de siempre.
Caguas celebra este martes el aniversario del ELA con el foro "El legado de William Miranda Marín", en el que se discutirán los proyectos más emblemáticos gestados en la ciudad criolla bajo la tutela del fenecido alcalde.