El Hombre Jicotea: la rebelión del sentisaber caribeño

El Hombre Jicotea emerge aquí como una figura filosófica nacida del barro del Caribe: mitad humano, mitad memoria reptiliana del tiempo. La imagen —una escultura en Caguas— sirve de punto de partida para cuestionar la arrogancia de la modernidad que separó al ser humano de la naturaleza y convirtió el conocimiento en un ejercicio frío de abstracción. Frente a esa tradición, el ensayo propone el sentisaber: una forma de conocimiento que brota del cuerpo, del territorio y de la experiencia vivida. En el Caribe —marcado por colonización, migración y resistencia— ese saber relacional ha sobrevivido en prácticas cotidianas, lenguajes y memorias colectivas. Caminar con el Hombre Jicotea es aceptar otra velocidad, otra ética y otra filosofía: una que reconoce que la vida humana nunca ha estado sola, sino entrelazada con todo lo que respira, se arrastra y resiste en la tierra.













