ISLA: ENTRE MARES Y COLINAS, de Manuel Martínez Maldonado — Reseña
Resulta que Entre mares y colinas es un archivo de juventud donde Manuel Martínez Maldonado prueba que la ciencia y la poesía comparten un pulso…
Resulta que Entre mares y colinas es un archivo de juventud donde Manuel Martínez Maldonado prueba que la ciencia y la poesía comparten un pulso…
Junio despierta en Puerto Rico con un pulso que no perdona: exposiciones que reclaman el espacio que la historia vetó, conciertos que exhiben el anhelo de escapar de la fugacidad comercial y festivales que retan el olvido impuesto. Entre galerías y plazas, la isla se enfrenta a sus contradicciones: ¿será el arte y la música la palanca que mueva la rueda de la memoria o tan solo otro espejismo de legitimación cultural? Este reportaje traza esa cartografía viva, donde cada pincelada y cada nota son actos de resistencia.
Para Marta Aponte Alsina, La bendición de Rosalía es un libro hecho de ausencias que insisten en quedarse. La novelista Marithelma Costa recompone la historia de su bisabuela con los retazos de una diáspora que convirtió el exilio en destino y la costura en resistencia. Desde un basement neoyorquino, donde se esconden archivos, cristales bohemios y ecos de huelgas olvidadas, la novela salta entre tiempos y voces: Rosalía sobrevive al naufragio de la historia, Albizu discute en Harlem, Lorca cruza miradas con su hijo en Grand Central. La escritura, como la memoria, es un tejido de rupturas y persistencias en el que los muertos no se resignan a la tumba. Costa nos entrega un libro de espectros que, en lugar de asustar, exigen ser escuchados.
César Ayala expone la diáspora puertorriqueña como un fenómeno que redefine a la nación. Más del 65% de los boricuas vive en Estados Unidos, en una geografía separada entre Florida, Nueva York y Nueva Jersey, pero también entre desigualdades económicas. Aunque en estados como Maine y Vermont destacan con ingresos superiores, la mayoría tiene que lidiar con cifras por debajo del promedio. Ayala no endulza los hechos, ni con un seis mapeyé ni con reggaetón: la disparidad económica y cultural entre los puertorriqueños de la Isla y la diáspora es una grieta abierta que el tiempo aún no logra cerrar.
El autor Juan Otero Garabís nos lleva a un viaje nostálgico en las guaguas pisicorre, vehículos esenciales en su formación juvenil y literaria. Desde Bayamón hasta Río Piedras, entre discos, libros y calor compartido con desconocidos, comienza su amor por la obra de Luis Rafael Sánchez. A través de reflexiones sobre la diáspora, la crítica literaria y el estancamiento social, Otero Garabís dibuja un Puerto Rico atrapado entre la colonialidad y la identidad cultural. Entre atascos metafóricos y reales, evoca un análisis profundo de la historia puertorriqueña, donde los personajes, como los pasajeros, parecen avanzar y retroceder en un vaivén interminable.
"Identidades Obstruidas" traza una línea de continuidad en la historia de los Estados Unidos: la discriminación contra inmigrantes es tan vieja como la nación misma. Desde las calumnias lanzadas contra los chinos en el siglo XIX hasta los recientes ataques de Donald Trump hacia los haitianos, el desprecio hacia los "otros" ha sido una constante. Cada grupo –chinos, italianos, irlandeses, judíos, haitianos– ha enfrentado una narrativa difamatoria. Esta construcción social, arraigada en imaginarios racistas, no es casual, sino una herramienta de poder. Hoy, la diáspora haitiana en Estados Unidos enfrenta un racismo más profundo, según Amnistía Internacional. ¿Quiénes serán los siguientes en esta cadena perpetua de exclusión y marginalización?
En el vasto tejido de la memoria, José Quiroga se convierte en eco de una doble herencia, cubana y puertorriqueña. Su archivo, un mosaico de deseos, afectos y reflexiones, revela un diálogo constante entre las islas y sus exilios. Quiroga bordea el caos con la pasión de un coleccionista, rastreando huellas invisibles en papeles, poemas y cartas. Aquí, el Caribe se muestra no como un mapa estático, sino como un latido vibrante, donde la poesía y el pensamiento se entrelazan en un eterno devenir de identidades.
Hace 26 años, Edwin Velázquez inició un movimiento en las artes visuales en Puerto Rico, desafiando la invisibilidad de artistas afrodescendientes. Su exposición "Paréntesis: Ocho Artistas Negros" confrontó la negación del racismo en la isla, generando controversia. Aunque el arte afroboricua fue marginado, tras el asesinato de George Floyd y el auge de "Black Lives Matter", se evidenció un cambio. Reconocimientos internacionales llegaron a artistas afrodescendientes, desafiando las estructuras eurocéntricas del arte. Estos creadores, como Awilda Sterling y Pepón Osorio, redefinen la estética afroboricua, conectando con la espiritualidad, naturaleza y resistencia comunitaria, desafiando las normas del arte moderno.
En el superlativo documental de Sonia Fritz, “Después de María: las dos orillas”, las voces de los afectados se escuchan y nos acercan más a lo que nos rodea.
No permitamos que este absurdo se perpetúe, continuemos luchando por la excarcelación de Oscar López Rivera. Son 34 años de largo e inmerecido encierro.
Mi preocupación va dirigida buscar soluciones solidarias viables en las tres áreas señaladas: la deuda pública, la adición a las drogas y el narcotráfico, y la balcanización de nuestra nacionalidad mediante la migración.
Este libro se propone recordar la efímera vida de un ancestro y tratar de componer su existencia a partir de los escombros que quedan luego de que somos sepultados bajo el mármol.
Además de Florida, estados como Texas y Carolina del Norte han aumentado su población puertorriqueña a una escala mayor y más rápida que en Nueva York, Illinois y Connecticut conocidos como centros de la comunidad puertorriqueña en Estados Unidos.
La autora traza relatos íntimos y sublimes de su relación con el poeta. Anécdotas que sirvieron a un homenaje sin precedentes al escritor puertorriqueño en Columbia University.
La población puertorriqueña en Estados Unidos ya supera la que se encuentra en la Isla. De ahí la importancia de La Respuesta, una revista digital con base en Chicago y Nueva York.
Los boricuas diaspóricos nacidos fuera de la isla son representados como falsos puertorriqueños e inclusive el insular que migra es presa de la asimilación y de la degradación cultural; de la pérdida de la puertorriqueñidad.
Nacer y crecer en creole y Spanglish puede tener instancias muy plenas, pero tiene también límites muy duros que rebasan las celebraciones artísticas y estéticas en las que solemos regodearnos los críticos culturales.
La Comisión para el Desarrollo Cultural llevará a cabo la "Mesa de Diálogo con la Diáspora" con el fin de incorporar las voces de lxs puertorriqueñxs radicadxs en la diáspora a la discusión en torno al desarrollo cultural.
Yo he querido explorar la paradoja de la dependencia/independencia desde que tenía 16 años y miraba con envidia (en mi Cabo Rojo) a los "cool kids" -- todos independentistas. O así me parecían.