Trabajar aquí. Producir aquí. Vivir aquí.

Puerto Rico es un país posible, no una condena Nos han dicho que somos demasiado pequeños, demasiado pobres, demasiado endeudados. Lo dicen los mismos que se enriquecen de nuestra supuesta pobreza. Nosotros decimos lo contrario: somos un país bendecido con recursos naturales, con inteligencia popular, con una historia de resistencia que haría temblar a cualquier … [Read more…]

Auto Draft

Zohran Mamdani, con solo 33 años y palabra filosa, ha pateado la puerta del club cerrado que era la maquinaria demócrata de Nueva York. Derrotó al resucitado Cuomo, a pesar del respaldo millonario de los Clinton, Bloomberg y Clyburn, con una campaña que le hablaba de frente —y en varios idiomas— al dolor material de los de abajo: renta congelada, guagua gratis, y comida digna. Pero no lo hizo desde Harvard ni Brooklyn Heights, sino desde el TikTok de Queens, cruzando las líneas raciales y de clase con una coalición real, no de PowerPoint. Mientras Cuomo mendigaba redención entre millonarios, Mamdani caminaba con migrantes cabreados que votaron por Trump solo porque nadie más los escuchó. Esto no es una victoria: es una advertencia.

Novocaine

Hollywood no ha muerto, pero sigue con resaca: pandemia, huelga y televisión hecha trizas. Del caos brotaron rarezas como Joker: Folie à Deux y Emilia Pérez, donde los criminales cantan en vez de morir tiroteados. En medio de este lodazal creativo aparece una película menor pero simpática: dirigida por Dan Berk y Robert Olsen, y escrita por Lars Jacobson; éstos nos entregan a un «superhéroe» que no siente dolor porque padece CIPA, un síndrome tan raro que en la vida real los pobres diablos que lo sufren no llegan a la adultez. En el filme, Nathan Caine, un buenazo incapaz de sentir dolor, protagoniza esta trama, que pasa de comedia romántica torpe a thriller absurdo tras un asalto navideño. Jack Quaid, flaco como Michael Shannon muerto de hambre, brilla en una farsa donde los golpes no duelen, pero sangran. Ríase mientras pueda: el brazo sigue sangrando, aunque nadie lo note.

El nuevo Plan Fiscal de la AEE sella una década de penurias, perdón, penumbra

La crisis energética de Puerto Rico refleja décadas de negligencia, desde la salida de Tugwell y el abandono del Institucionalismo Económico hasta el festín de corrupción que convirtió a la AEE en un botín político. LUMA y Genera obtuvieron la privatización sin invertir un centavo, mientras la Junta de Control Fiscal despilfarra $2,022 millones en asesores sin fiscalización. La población enfrenta una década de apagones, tarifas abusivas y promesas vacías, atrapada en el eterno juego colonial donde siempre paga el más vulnerable. Un retrato brutal de la decadencia.

The Brutalist

The Brutalist es una película que utiliza el título de un estilo arquitectónico para representar tanto el tema central como a los personajes principales, quienes son brutales a su manera. Dirigida por Brady Corbet, la trama sigue a László Tóth, un judío-húngaro superviviente del Holocausto, que llega a Estados Unidos en busca de una nueva vida. A lo largo del filme, se enfrenta a la discriminación, el antisemitismo y la incertidumbre, pues fue separado de su esposa y sobrina. La película se divide en dos partes y un epílogo, donde Tóth se encuentra con un millonario, Harrison Lee Van Buren, quien lo emplea para diseñar un proyecto ambicioso con estilo brutalista. A lo largo de la película, se explora el contraste entre la admiración y la envidia en la relación entre ambos personajes. El filme también rinde homenaje a los judíos desplazados que emigraron a América, aunque deja en claro que no es el país que los recibió quien celebra su obra. La película se enfoca en las contribuciones de los emigrantes a las artes, pero, aunque cuenta con actuaciones destacadas, no sobresale entre otras obras sobre sobrevivientes del Holocausto.